jueves, 10 de abril de 2008

Era junio, los últimos días del otoño,
ella partió con las últimas hojas
y e l invierno se instaló en mis días.

Volvió en primavera, su amor era un sol distante y frío
y de su cuerpo solo brotaban hojas muertas.


La causa del adiós no está en los restos del naufragio
se extraviaron las palabras, los hijos que soñamos juntos,
las puestas de sol que nunca veremos y que imaginábamos
en ese breve espacio que compartían nuestros cuerpos.

Hoy el mar trae otros sonidos, ella y yo somos un recuerdo

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